¿Y a la hora de la cena qué?

 

Cada día miles de niños comen en el comedor escolar, casi 170 comidas al año son las que se estima de media realizan nuestros hijos fuera de casa durante el curso académico, eso sin contar los comedores de los campamentos de verano. Estos menús por lo general son creados siguiendo unas pautas  de nutricionistas y dietistas para que sean sanos y equilibrados.

¿Pero qué pasa a la hora de la cena?

Aunque casi la mitad de la energía se consigue con la comida del mediodía, es responsabilidad de los padres que los niños consigan unos buenos hábitos alimenticios también a la hora del desayuno y de la cena. Por parte del colegio, se orienta de lo que sería más conveniente dar a la cena para que se haya llevado al final del día una alimentación equilibrada.

Consejos básicos para planificar la hora de la cena a partir del menú escolar:

Evitar snacks y las chucherías a la salida del colegio.

Esto implica que el niño ingiere productos llenos de calorías pero con un aporte nutricional escaso, llegando a la noche sin hambre con la consecuente cena desequilibrada.

• Intentar que la hora de la merienda sea por lo menos tres horas antes de la hora prevista para dar las cenas. De esta manera los niños no llegan con la sensación de estar llenos, por lo general del bocata, y afrontan con más ganas el menú de la noche.

Procurar tener las cenas más o menos planificadas con antelación, esto permite que a la hora de ir al supermercado compremos todo lo necesario y podamos hacerlas más variadas, así como preparar platos un poco olvidados que si lo hacemos con prisa nunca nos acordaríamos de ellos.

• Dar prioridad a las verduras, los cereales y las hortalizas antes que a los alimentos grasos o de naturaleza más proteica. Intentando preparar estas de manera distinta a como los toman en el colegio para que les parezcan "otra cosa".

• Las verduras a la noche es mejor evitarlas en puré, suele ser la forma en que las preparan en los comedores escolares, ya que es la manera más sencilla para dar de comer hortalizas y verduras a tantos niños a la vez. Así que por qué no en croquetas, ensaladas o incluso tortillas vegetales.

• En relación a los huevos, intentar introducir platos donde el huevo vaya fresco como por ejemplo escalfado, rellenos o incluso huevos fritos.

Con el pescado debemos de seguir la misma línea. Por lo general en el menú escolar abunda el pescado blanco  fileteado, debemos intentar introducir al hora de la cena pescado azul y pequeño, difícil de que lo coman en el cole debido a la dificultad para prepararlo por la presencia de  espinas. En casa, más tranquilamente, podemos ayudarle a limpiarlo para que esto no constituya un problema. Si tenemos un peque al cual el pescado no le entra de ninguna manera, siempre podemos disfrazarlos escondido en platos que a ellos les suelen gustar.

Intentar no recurrir a platos precocinados. Si algún día preparamos pizza, que sea casera, lo mismo pasa con fritos tipo nuggets o empanadillas. Son alimentos que con una cierta previsión podemos prepararlos nosotros mismos y siendo "igual" no son lo mismo que los comprados.

• Si vamos a incluir carne en la cena, hay que procurar que sean carnes magras (pechuga de pollo o de pavo frescas, filete de lomo de cerdo, filetes de ternera).

El mejor postre siempre es la fruta y debemos facilitar su consumo, por lo que conviene prepararla para los niños. Dado que los pequeños necesitan lácteos (2 raciones al día), hay que procurar que nuestros pequeños tomen un buen vaso de leche por la noche. Este vaso, complementado con la leche del desayuno, hace que tomen el calcio necesario para su correcto desarrollo, al mismo tiempo que favorece el conciliar el sueño debido a sus propiedades relajantes.

• Procurar que las cenas sean siempre a la misma hora y no excesivamente tarde, es difícil acostumbrar a que un niño coma cada día a una hora diferente, si en este aspecto llevamos una cierta disciplina veremos que el niño come con más ganas por la noche.

¿Por qué es importante acertar con las cenas infantiles?

La cena es un momento muy importante para los niños por varias razones:

Cada día debemos lograr la máxima variedad de alimentos en la dieta. La cena permite complementar lo que aún no hemos consumido a mediodía. Es decir, si hemos comido pescado, cenaremos carne o huevo. Y viceversa.

El menú escolar es educativo y formativo, mientras que la cena en casa es familiar. Para el niño, el valor en la cena lo adquiere la posibilidad de hablar y que le escuchan, estar en familia y que sus padres preparen los platos. Puede que le gusten o no, pero el pequeño percibe que los hacen con cariño y los preparan ellos mismos. Es una dieta más afectiva que efectiva y, por tanto, nutre el doble.