Colegio Maria Inmaculada

Curso 2016-2017

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Programa 1º Bachillerato

Filosofía y ciudadanía

  1. Presentación de la materia

El Departamento de Filosofía, consciente de los necesarios cambios que exigía nuestra materia en Bachillerato, se sitúa «a la altura de los tiempos» gracias a «Filosofía y Ciudadanía». Ésta se convierte en una disciplina renovada y abocada a reflexionar sobre nuestro radical presente. Decía el maestro Ortega y Gasset que todo tiempo tiene una misión, una tarea, y añadía que cuando los hombres no se preocupan en realizarla y continúan anclados en el pasado, no viven a la altura de los tiempos. Eso es, en verdad, lo que nos ha ocurrido a los filósofos; para evitarlo «reciclamos» la materia de Filosofía.

La tradición escolar española de la enseñanza de la Filosofía se ha movido históricamente entre dos modelos complementarios, sin que ninguno de ellos haya decantado definitivamente el asunto hacia un modelo u otro. Nos referimos a la tradición «historicista» y la tradición «problemática». En el primer modelo predominaba un tipo de enseñanza basada en autores y escuelas filosóficas, convirtiéndose en un estilo de enseñanza más acorde con el estilo universitario, en donde el profesor ofrece «lecciones magistrales». En el segundo modelo, el profesor de Filosofía pretendía introducir al alumno en los grandes problemas filosóficos así como en el dominio de herramientas lingüísticas y argumentativas que le permitieran reflexionar y ejercitarse en el pensamiento crítico.

¿Cuál es el modelo que guiará nuestra materia? Es indudable que ambos, pues aunque siempre se han visto como contrarios, ahora se conciben como complementarios. Tan cierto es que el modelo «historicista» trata al alumno como un sujeto pasivo y receptivo que asume los contenidos sin capacidad crítica, como que el modelo «problemático», aunque otorga protagonismo al alumno, arrincona los imprescindibles contenidos históricos. Por eso, nuestra propuesta combina ambos modelos: por un lado, estudiaremos la historia de la filosofía a partir de las lecciones magistrales del profesor; por el otro, reflexionaremos sobre los problemas filosóficos del presente, destacando los contenidos relacionados con la filosofía moral y política.

Así pues, el curso se presenta como una «Filosofía» (historia del pensamiento racional occidental) y una «Ciudadanía» (crítica del presente). Es obvio que la primera parte del curso exige empaparse de nuestra historia, pues sólo así podremos tomar conciencia del presente y someter éste a revisión. La materia se entiende también como un complemento de Historia, de ahí que invitemos al alumno a «desempolvar» los libros y cuadernos de los cursos anteriores. El imperativo espacio-temporal impide que el profesor pueda sintetizar todos los conocimientos adquiridos en la Historia de los cursos pasados (tampoco es su misión, claro está), por lo que se anima al alumno a estudiar la materia con las herramientas que dispone de cursos anteriores.

Por último, una crítica al rótulo de nuestra materia. El Departamento de Filosofía se suma al espíritu crítico de la mayoría de filósofos, descontentos con el nombre de «Filosofía y Ciudadanía». Entendemos el sentido de la adjetivación, pero lo consideramos injustificado e inútil. Durante décadas nuestra materia fue presentada como «Filosofía». Ésta ya incluía la dimensión moral, crítica y reflexiva que ahora se pretende destacar con el «Ciudadanía». Por eso nos parece innecesaria y redundante calificarla así. Es cierto que cada filósofo entendía la «Filosofía» desde su estilo propio y muchos de ellos abandonaron a su suerte la dimensión crítica y reflexiva. Pero esto no es suficiente motivo como para adjetivar y rebautizar una materia muy arraigada en el sistema educativo, pues ahora nos encontramos ante una difícil tesitura: la de justificar a la sociedad nuestro programa y la valiosa labor de los filósofos.

  1. Justificación de la materia

El hombre no tiene una naturaleza fija e inmutable. Ya en «Ética» estudiamos que, en tanto que «inevitablemente morales», nos exigimos darle un «contenido moral» a nuestra «estructura moral» para realizar un «saludable» proyecto de «vida buena». La forja de la felicidad es una de las tareas «inevitables» del ser humano: cuando abandonamos a su suerte tal misión, nuestra vida es «inauténtica» y «alienada», convirtiéndose en una vida no reflexionada. Y ya se sabe desde antaño que una vida no reflexionada no es una vida digna de ser vivida.

Justificar la misión de la Filosofía es harto complejo. No hay suficiente papel en el planeta para conseguirlo de una manera, al menos, «satisfactoria». El Departamento de Filosofía dedicaba toda la primera evaluación del curso 2007-2008 a tal menester, y la tarea quedó inacaba e incompleta. No obstante, «tomaremos posición» cual guerreros que presentan sus armas ante los enemigos de combate, para que el alumno se empape de un asunto radical y de enorme calibre: ¿para qué estudiar «Filosofía y Ciudadanía»? Para responder, el Departamento de Filosofía se inspirará en seis tesis del maestro Ortega y Gasset, a quien tanto le debemos los que nos consideramos continuadores de su obra:

  1. Vivir es saberse y comprometerse. Proclamaba el autor de La rebelión de las masas que «todo vivir es vivirse, sentirse es vivir, saberse existiendo». Si algo nos diferencia de las cosas que forman el mundo es que, nosotros, los seres humanos, «nos sentimos». Nosotros «sabemos que existimos». Pero tal saber no es el de la Ciencia, que identifica el saber con el saber intelectual. El saber filosófico se identifica con el «tomar conciencia» de lo que estamos viviendo, padeciendo, estimando: saber, en filosofía, es «enterarse». Ni todo el mundo sabe ni todo el mundo se entera. Es entonces cuando la Filosofía, maestra de la vida y señora de las «ciencias del espíritu», recuerda a la gente que «no se entera de nada» que «tomar conciencia» es una tarea ineludible. Más todavía si asumimos que «somos inevitablemente morales». Porque además de «sentirnos vivir» es irremediable «enterarse del mundo en derredor», algo que Ortega y Gasset reflejaba con su archiconocido «yo soy yo y mi circustancia»: el yo es indisoluble del mundo o circunstancia.

  2. La vida es nuestra vida. Nadie puede vivir mi vida. Ésta es la tesis orteguiana. Ahora bien: alguna gente no se «adueña» de su vida. Es «al percibirnos y sentirnos [cuando] tomamos posesión de nosotros. Esta presencia de mi vida ante mí me da posesión de ella, la hace mía». La mayoría de la gente –la «masa» orteguiana– no es dueña de su vida, pues la «arroja» en «manos ajenas». Cuando los demás piensan por nosotros, cuando nuestra vida es «inauténtica», cuando no nos cuestionamos nada y vivimos «desapercibidos», cuando no nos comprometemos con el presente, nuestra vida ya no es ni vivida ni sentida.

  3. Vivir es encontrarse en el mundo. Decía Ortega y Gasset que «vivir es hallarse frente al mundo, con el mundo, dentro del mundo». La unión yo-mundo es inexorable, hasta el punto de que antes nos damos cuenta del mundo que de nosotros mismos. Pero el mundo orteguiano no es el mundo físico que estudia la Ciencia: es un mundo filosófico, agradable o desagradable, terrible o benévolo. Por eso, el autor de Ideas y creencias recalca que las cosas «nos interesan, nos acarician, nos amenazan y nos atormentan. […] Mundo es sensu estricto lo que nos afecta».

  4. La vida es fatalidad. Y, añadiríamos nosotros, calamidad. Partimos de un drama: no elegimos nuestro mundo; la historia que nos rodea, el tiempo en que existimos, la cultura que nos abriga, el marco político imperante, etc., se «imponen» a nuestra vida. Tampoco escogemos nuestro físico, por ejemplo. En tanto que el mundo no es abstracto, marca las posibilidades de mi vida. Esto es algo dramático a la par que esperanzador. A partir de tal situación fatídica cobra valor la libertad.

  5. La vida es libertad. La vida no viene hecha. Se nos exige en todo momento «decidir». No podemos escoger el mundo, es cierto. Pero tenemos que decidir «lo que vamos a ser». Desde el punto de vista orteguiano, la vida es un «problema» que sólo nosotros podemos «resolver». El autor de ¿Qué es Filosofía? sostiene que «la vida nos es dada, mejor dicho, nos es arrojada o somos arrojados a ella». Hay que elegir un proyecto de vida. Lógicamente, debe corresponderse con nuestro «carácter». Éste era, según el anterior curso de Ética, nuestra forma de «enfrentarse al mundo». Del mismo modo que hay modos de enfrentarse a la vida que son «inmorales» e «inaceptables», también hay proyectos vitales que son «inauténticos». Por tanto, se exige libertad y autenticidad para «modelar» nuestro modelo de «vida buena», de suerte que ésta se convierta en digna de universalizarse.

  6. La vida es futurición. No sabemos qué vamos a ser. A veces tampoco sabemos qué vamos a hacer. De eso se encargará, precisamente, nuestra vida. Por tanto, ésta consiste en decidir lo que vamos a ser y nosotros situaremos en la raíz de nuestra vida un atributo temporal: el futuro. Ortega y Gasset afirmaba que «nuestra vida es ante todo toparse con el futuro. No es el presente o el pasado lo primero que vivimos, no; la vida es una actividad que se ejecuta hacia delante, y el presente o el pasado se descubre después, en relación con ese futuro. La vida es futurición, es lo que aún no es».El ser humano parte de una realidad peculiar: anclado en el presente pero apuntando al futuro. Éste permite entender mucho mejor el propio pasado.

En definitiva, si alguien nos preguntara para qué sirve «Filosofía y Ciudadanía» le responderíamos que para «aprender a vivir». Entendiendo el verbo «vivir», claro está, desde una actitud natural no ingenua. La gran mayoría de la «masa» no vive: «sobre-vive», se deja vivir como el que se deja arrastrar. Así pues, la Filosofía aporta un ingrediente necesario, fundamental, imprescindible, para «tomar conciencia» de nuestro mundo: la «orientación». Decía nuestro maestro Ortega y Gasset que «no es que al hombre le acontezca desorientarse, perderse en su vida, sino que, por lo visto la situación del hombre, la vida, es desorientación, es estar perdido: y por eso existe la filosofía». La Filosofía es la «ciencia de todas las ciencias», madre de la «sabiduría perenne», portadora de una escuela sapiencial legendaria que, desde sus lejanos orígenes en la Grecia clásica, cuestiona –a martillazos– todo cuanto nos rodea: de ahí que, nuestra «Filosofía y Ciudadanía», sea una maestra de la vida.

  1. Metodología, organización, trabajos y criterios de evaluación

Hay que tomar «conciencia», como diría Ortega, del «mundo» al que estamos abocados. In illo témpore era impensable unas pruebas de acceso a la Universidad. Pero, a corto plazo, es uno de nuestros ineludibles destinos. El currículo de Bachillerato exige a nuestra materia que el alumno consiga un dominio terminológico y crítico-hermenéutico de textos filosóficos complejos, entre otros objetivos que después destacaremos. Es importante, insistimos, «tomar conciencia» de que iniciamos una nueva etapa educativa cuyas exigencias son más elevadas que en los anteriores cursos. Esperamos que el alumno esté a la «altura de los tiempos». Para ayudarle, expondremos los aspectos más relevantes en cuanto a metodología y organización se refiere.

  1. Metodología y organización

La materia «Filosofía y Ciudadanía» exige una participación activa. No es deseable ni productivo que el alumno se deje «avasallar» a diario por las explicaciones del profesor, como si éste fuera un Oráculo de Delfos andante. Tal actitud muestra poco interés por la materia, pues habida cuenta de que nuestro temario es «vivo» y «comprometido» con el mundo, nadie puede sentirse indiferente ante él. Es necesario que el alumno saque a la luz sus interrogaciones, inquietudes e ideas críticas y reflexivas. El lenguaje filosófico es críptico por definición y una de las tareas fundamentales del profesor es «arrojar brío» ante tanta oscuridad textual (y a veces mental).

Para adentrarnos en el programa de Filosofía I contaremos con la inestimable ayuda de un manual de clase, elaborado por el profesor del Departamento de Filosofía Moral y Política de la Universitat de València, Agustín Domingo Moratalla. En la elaboración del libro de clase editado por SM, también participaron su hermano Tomás y su cuñada Lidia. Tal elección no es ninguna casualidad. El Departamento de Filosofía confía plenamente en los materiales que elabora su «casa», de ahí que recomiende vivamente todos los libros de filósofos como Domingo Moratalla, Adela Cortina, Jesús Conill, Juan Francisco Lisón Buendía y José Montoya. Es importante apoyar el «espíritu» en el que fue formado, y nuestra Facultad de Filosofía de Valencia goza de un prestigio internacional envidiado en el resto de regiones españolas. Exigimos al alumno un máximo respeto ante los materiales ofrecidos en clase, muy especialmente hacia el manual. El libro debe tratarse con mimo y delicadeza. Jamás podrán realizarse actividades en él. En cambio, para preparar la materia es conveniente subrayarlo y hacer anotaciones en los márgenes.

El profesor llevará la carga teórica de las lecciones pero es el alumno quien debe leer con paciencia, mirada atenta y serenidad sus contenidos. Para ejercitar al alumno en el sano hábito de leer y escribir, pedirá a diario actividades de refuerzo relacionadas con el tema estudiado, así como la lectura en casa de todos los temas, algo que permitirá «acelerar» el ritmo de las lecciones. Si el alumno no realiza las tareas en casa deberá acometerlas en la sala de guardia. Es imposible asistir a clase de Filosofía si previamente no nos «empapamos» de los contenidos que estudiaremos. Por ello, se invita al alumno a dedicar máximo interés a los quehaceres cotidianos, fundamentales para superar la materia porque son las herramientas que les «habituarán» en el ambiente «filosófico».

  1. Trabajos

Los trabajos son parte imprescindible del estilo y «espíritu» de nuestra materia. Pretenden que el alumno aprenda a leer y a escribir, pero también a «empaparse» de contenidos filosóficos que luego debe saber aplicar –mediante la reflexión crítica– a la vida cotidiana. El profesor aceptará –o al menos, escuchará– todo tipo de propuestas creativas, con la finalidad de «abrir horizontes» en el campo de la investigación filosófica. El Departamento de Filosofía ha decidido proponer algunos trabajos obligatorios de diferentes niveles pedagógicos. Todos ellos deben realizarse siempre a ordenador y con un interlineado de 1’5. En cada apartado se informa del número de páginas de cada trabajo. El profesor explicará en clase pautas formales para realizarlo: cómo citar, qué fuentes bibliográficas consultar, estructura y contenidos, etc. Por supuesto, todo trabajo copiado no sólo será suspendido sino que deberá entregarlo de nuevo (y sin copar) en la convocatoria de septiembre.

      1. Un texto como «pre-texto»: el alumno deberá comentar de manera personal y crítica un texto filosófico del libro o del abundante material complementario que entregará el profesor. El texto servirá como refuerzo para abordar algún tema estudiado en clase. El comentario seguirá el esquema propuesto por el profesor y que, básicamente, contiene siete pasos: tema, tesis principal, tesis secundarias, conceptos fundamentales, argumentos, contextualización y comentario crítico y personal. (Mínimo: 3 páginas).

      2. Trabajo de investigación: es frecuente que alguna gente considere que la filosofía no aporta «investigación». Quienes dedicamos parte de nuestra vida a investigar conocemos la triste realidad española: las subvenciones se ofrecen con generosidad a la Ciencia mientras que las Humanidades quedan relegadas a un segundo plano, ofreciéndoles con suerte alguna limosna. El Departamento de Filosofía pretende instruir a sus alumnos en la «investigación filosófica». A lo largo del curso deberá realizar un amplio trabajo de investigación que será presentado a mediados de mayo. Poco antes de Navidades, el alumno ya deberá tener claro cuál es el tema que quiere indagar y se lo hará saber al profesor por escrito. Dicho trabajo también podrá ser expuesto en clase o, en ocasiones puntuales, el profesor pedirá una entrevista con el alumno para hablar sobre el mismo. (Mínimo: 30 páginas).

      3. Memorias filosóficas: la «Filosofía y Ciudadanía» exige una revisión crítica del presente. Por eso, cada alumno elaborará unas «memorias filosóficas» que consistirán en la valoración personal de noticias o artículos publicados en prensa. Para realizarlo, el profesor recomienda leer una vez a la semana algún diario nacional y extraer noticias relacionadas con temas «de nuestro tiempo». Se fotocopiará la noticia o artículo de opinión y, posteriormente, se comentará intentando relacionarlo con los contenidos de clase. (Mínimo: 15 páginas).

      4. Lecturas filosóficas: el profesor recomendará algunos libros filosóficos para leer con carácter de obligatoriedad, aunque, la gran mayoría, serán recomendaciones que si son tomadas en serio puntuarán en la nota final. Se realizará un control en clase o una entrevista en ciertos casos particulares. Algún ejemplo: ¿Qué es Filosofía? (Madrid, Alianza Editorial, 1998) de J. Ortega y Gasset o Amor y pedagogía (Madrid, Alianza Editorial, 2000) de Miguel de Unamuno.

      5. Lecturas cívicas: el profesor también recomendará algún libro filosófico pero de corte «cívico», perteneciente al ámbito de la filosofía moral. Algún ejemplo: Ética de la razón cordial (Madrid, Ediciones Nobel, 2007) de Adela Cortina o Comprender la globalización (Madrid, Alianza Editorial, 2007) de Guillermo de la Dehesa.

  1. Criterios de Evaluación

Entre los criterios de evaluación encontramos múltiples factores que permitirán al profesor «valorar» el interés y el esfuerzo realidad en «Filosofía y Ciudadanía». Aunque el control es un factor determinante para la nota de la evaluación, los trabajos exigidos formarán parte decisiva en todo momento. La actitud en clase, el respeto, la participación y la «madurez» de los argumentos también se tendrán en cuenta.

El control tendrá la siguiente estructura que, según el transcurso del curso, podría sufrir alguna ligera modificación:

      1. Parte teórica: cuestiones relacionadas con los contenidos teóricos estudiados en clase y en casa.

      2. Parte práctica: cuestiones relacionadas con un texto filosófico relacionado con los temas estudiados en clase.

Para aquellos alumnos que aspiren a nota se ofrecerá una actividad muy interesante, cuya finalidad es reforzar las lecturas filosóficas. Se trata de leer un mínimo de un libro al mes recomendado por el profesor. Como el Departamento de Filosofía es consciente de que hay que trabajar otras materias, no pedirá un trabajo sobre la lectura sino una entrevista concertada fuera del horario escolar.

Despedida

Es obvio que la materia de «Filosofía y Ciudadanía» no abriga misterios. Exige un poco de disciplina y algo de orden, dedicación, atención y esmero. Aunque el aula es el ágora filosófica por excelencia, y es ahí donde deben emanar las dudas e inquietudes, el profesor atenderá también las dudas vía correo electrónico. En agustin@mariainmacula.es hay un filósofo de guardia las veinticuatro horas del día.

Bibliografía general

El Departamento de Filosofía recomienda encarecidamente algunas obras filosóficas cuya lectura servirán de enorme provecho para el alumno. A lo largo del curso se ampliará la bibliografía, tanto general como específica. Es conveniente que se tomen en cuenta para «contextualizar» la materia.

CONILL, Jesús, Ética de los medios. Una apuesta por la ciudadanía audiovisual, Barcelona: Gedisa, 2004.

CORTINA, Adela, 10 palabras clave en ética, Estella, Navarra: Verbo Divino, 1994.

  • Ciudadanos del mundo: hacia una teoría de la ciudadanía, Madrid: Alianza Editorial, 1997.
  • Ética aplicada y democracia radical, Madrid: Tecnos, 1993.
  • Ética civil y religión, Madrid: PPC, 1995.
  • Ética mínima: Introducción a la filosofía práctica, Madrid: Tecnos, 1986.
  • Hasta un pueblo de demonios: ética pública y sociedad, Madrid: Taurus, 1998.
  • La moral del camaleón, Madrid: Espasa Calpe, 1991.
  • Los ciudadanos como protagonistas, Barcelona: Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, 1999.
  • Por una ética del consumo. La ciudadanía del consumo en un mundo global, Madrid: Taurus, 2002.

DOMINGO MORATALLA, Agustín, Ciudadanía, Religión y Educación Moral, Madrid: PPC, 2006.

  • Ética de la vida familiar, Madrid: Desclee de Brouwer, 2006.
  • Ética y voluntariado: una solidaridad sin fronteras, Madrid: PPC, 1998.
  • Familia, escuela y sociedad: responsabilidades compartidas en la educación, Madrid: Ediciones Cinca, 2008.

Recursos

 

Enlaces

 

 

Centro Privado Concertado María Inmaculada
C/ Martín Talens, 23.   46740 - Carcaixent (Valencia) | Telf. 962 432 166

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