Colegio Maria Inmaculada

Curso 2016-2017

Tú puedes HACER

Invítales a leer

Principito

Conseguir que nuestro hijo adquiera un hábito lector precisa, por nuestra parte, que le ayudemos a descubrir el placer por la lectura. Para ello, más que imponer debemos transmitirle, a través del ejemplo, que es posible disfrutar leyendo. A continuación dispones de una serie de consejos que te ayudarán a conseguirlo.

Si tu hijo no sabe leer

Si está empezando

Si ya es un lector

Si tu hijo no sabe leer

Los libros, objetos al alcance de su mano.

Permítele manipular libremente los libros que estén a su alcance. No debes olvidar que los niños, cuando son pequeños, tienen necesidad de experimentar con todo cuanto les rodea. No convirtamos al libro en algo intocable, sino en objetos que le proporcionan momentos de disfrute y entretenimiento.

Existen libros específicamente diseñados para bebés que pueden ser utilizados en cualquier contexto, incluso en la bañera.

Llegó la hora del cuento.

Sentaros con vuestro bebé y contarle algún cuento o historia, tomando como base vistosas ilustraciones de algún libro, es una excelente oportunidad para compartir buenos momentos. Mientras pasa las páginas por sí mismo, podéis aprovechar para llamar su atención sobre los objetos y personajes que aparecen representados. Como veis la lectura y la creación de un hábito lector también están ligados a la afectividad.

Ahora bien, es importante que el uso de los libros no se limite únicamente a los momentos en los que papá y mamá cuentan un cuento. Recordad que es fundamental que vuestro hijo  tenga a su disposición sus propios libros.

Ante todo, un buen ejemplo.

Es importante que aunque sea pequeño, nuestro hijo nos vea leer y pasar un rato tranquilo y agradable con un libro. La mejor manera de formar lectores es ofrecer imágenes lectoras positivas, susceptibles de ser imitadas.

Cantidad y variedad.

Recuerda que existe una gran variedad de libros en el mercado para estas edades. Es recomendable que en su biblioteca particular se encuentre reflejada esa riqueza: libros de plástico, de tela, de cartón grueso, libros con objetos, etc.

Un libro, un buen regalo.

El libro puede ser un buen regalo, tanto para nuestro hijo como para los demás.

 

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Si está empezando

El rincón de lectura en casa.

Los niños aprenden más por lo que ven que por lo que escuchan. Por ello es recomendable que de vez en cuando vean a sus padres disfrutando de momentos de lectura en el sofá. Esto no significa que creemos situaciones artificiales en las que manifestemos una pasión desmedida por la lectura, que verdaderamente no existe. No se trata de cambiar de la noche a la mañana.

Sin prisa, pero sin pausa.

Debemos ser conscientes de que el aprendizaje de la lectura sigue un ritmo distinto en cada niño. En el caso de que a nuestro hijo le cueste más tiempo y esfuerzo, tendremos paciencia y le ayudaremos en lo que podamos, sin presionarle en exceso.

No es conveniente resaltar los fallos cuando se está iniciando en el aprendizaje de la lectura. Estos deben plantearse con naturalidad.

Hablemos de libros...

Es importante realizar comentarios sobre los libros que estamos leyendo: si nos gustan, qué es lo que más nos divierte, aquello que ha llamado nuestra atención…Ahora bien, es importante hacerlo con naturalidad.

Un libro para cada edad.

Buscar libros adecuados para su edad e intereses es algo fundamental. Al principio puede ser que nos resulte difícil elegirlos, pero con el tiempo conoceremos mejor sus gustos. Sería interesante ir juntos a las librerías para favorecer que ellos mismos participen en la elección.

Un paseo por la Biblioteca municipal.

Visitar la biblioteca con vuestros hijos puede ser una actividad interesante. Les permitirá ojear multitud de libros, escoger aquellos que consideren que pueden ser interesantes, etc. Además, en muchas bibliotecas se organizan actividades de animación lectora para los más pequeños.

Cuéntame…

“Tuve la certeza de que un libro compartido duplica su gozo” (Emilio Pascual, Días de Reyes Magos)

Sentaros con vuestro hijo y leer juntos algún cuento o historia es una excelente oportunidad para compartir buenos momentos. Ahora bien, es importante que el uso de los libros no se limite únicamente a los momentos en los que papá y mamá cuentan un cuento. Recordad que es fundamental que vuestro hijo  tenga a su disposición sus propios libros. Tampoco se trata de plantearle la actividad como si de un examen o prueba se tratase.

Un libro, un buen regalo.

La compra de un libro no debe ser  algo excepcional, puede ser un buen regalo tanto para nuestro hijo como para los demás.

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Si ya es un lector

¿Premiar la lectura?

La lectura no debe ser una actividad que se premie con dinero. No podemos ofrecérselo por cada libro que lea. Así sólo conseguiremos que lea un máximo de dos o tres libros.  Ahora bien, es posible premiar a vuestro hijo con actividades que sigan estimulando la propia actividad lectora.

Cuestión de gustos.

Insistir demasiado en que lea un libro concreto o en que le gusten los mismos temas que a nosotros no es lo más recomendable. Puede que nuestras elecciones no coincidan con las suyas. No debemos olvidar que está formando su gusto lector.

La lectura, ¿una asignatura?

El peor enemigo de la lectura es la imposición.  La lectura ha de asociarse al juego, al ocio, al tiempo libre, no al colegio, a los deberes o a las obligaciones.  Para evitar esto no propondremos nunca la lectura de un libro para luego hacer un resumen o contestar unas preguntas, etc. De todas maneras, no debemos olvidar que hay niños a los que les encanta ir apuntando los libros que se leen. Si es el caso de nuestro hijo, podemos proponerle una actividad: abrir un fichero en el que tome nota de los libros que va leyendo. Será su fichero personal. Le podemos ofrecer cartulinas pequeñas en las que puede apuntar el título y autor del libro, y un resumen muy cortito (bastará con dos frases). También puede apuntar si le ha gustado o no.

Un libro no e una alternativa a la diversión.

La lectura nunca debe presentarse como un castigo o una alternativa a la diversión (“Primero lees un poco y después podrás jugar”) La lectura debería presentarse como un premio en sí mismo (“Si acabas pronto los deberes, podrás leer un rato antes de acostarte”).

El hábito lector huye de las imposiciones, pero en cambio es tremendamente contagioso: si nosotros leemos y disfrutamos leyendo, nuestro hijo acabará haciendo lo mismo.

Un buen ambiente para leer.

En nuestra casa debemos crear espacios para que la lectura sea posible. Eso significa tener momentos de silencio o con algo de música suave, sin televisión ni radio, en los que podamos disfrutar del libro que estemos leyendo.

Hablemos de libros.

Es bueno acostumbrarnos a comentar los libros que estamos leyendo, aprovechar una comida o una cena para describir ese capítulo que nos ha gustado tanto o ese personaje que nos ha hecho reír.

¡Me interesa!

Interesarse por aquello que lee, escucharle atentamente cuando nos cuenta qué le ocurre al personaje de la historia, qué ha sido lo más interesante o llamativo, puede resultarle motivador y estimulante.

Ritmos y gustos.

Es importante tener presente que cada lector tiene su estilo y su ritmo y debemos respetarlo. Hay niños que prefieren leer un mismo libro varias veces, otros “devoran” todo lo que cae en sus manos.

Dejar que vaya solo a la biblioteca e ir a las librerías con él.

Un libro puede ser un buen regalo.

¿Qué no sabemos qué regalar? Entre los libros siempre podemos encontrar un buen regalo. Cuando lleguen las fechas señaladas de Navidad, cumpleaños, etc. no nos olvidemos nunca de los libros e intentemos regalar siempre alguno.

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